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TESTIMONIO DE SAMUEL DAVID FLORES MURILLO – NY CITY COUNCIL IMMIGRATION COMMITTEE BUDGET AND NYIFUP HEARING (SPANISH)

NEW YORK CITY COUNCIL – IMMIGRATION COMMITTEE

BUDGET & NYIFUP HEARING

MARCH 28, 2016, 2 P.M.

TESTIMONIO DE SAMUEL DAVID FLORES MURILLO

Mi nombre es Samuel David Flores Murillo. Yo doy gracias a la ciudad de Nueva York que apoyo este programa de NYIUP que a mí me permitió tener mi caso antes de un corte con un representante legal, mientras tanto estaba detenido.

Soy hijo de Margarita Murillo, una defensora de derechos humanos y derechos de los campesinos en Honduras durante toda su vida. Inmigré a los estados unidos en el anos 2005 por el motivo de persecución política que me ponía en peligro, como resultado del trabajo de mama. En el año 2006 fui arrestado por inmigración. Fui deportado porque no tenía alguien que me representara en mi caso. Nada más me presentaron frente al juez, no entendí mucho, fui muy joven para entender los procedimientos, y no hubo traductor. Yo entendí que me iban a deportar por haber entrado ilegal, y me hicieron firmar un papel y ya. Yo regresé a los Estados Unidos un año después, por la misma razon, y me deportaron otra vez en 2009. Durante todos esos años, seguía la persecución de mi mama y mi familia debido al trabajo de mi madre por su trabajo político u por luchar por los derechos de la gente.

Dos meses después de haber regresado a Honduras en 2009, hubo el golpe del estado de Honduras, en que el ejército de Honduras secuestró al presidente Manuel Zelaya Rosales y lo sacó del país. Estaba muy “caliente” o peligroso en estos días porque el pueblo rechazó las acciones de las fuerzas armadas. Como dos semanas después del golpe del estado, yo fui secuestrado por media noche de mi casa por personas desconocidos, armadas, durante casi un mes. En ese tiempo, mis captores me interrogaron sobre mi madre y sus acciones políticas. Cuando no cooperé con ellos, me torturaron. Finalmente, llevaron mi cuerpo al interpedie del campo. Casi había perdido la conciencia por todos los heridos que tenía. Me botaron y me dejaron por muerto, hasta que escuche que uno de ellos dio, ‘Dale un balazo en la cabeza para más asegurarse que estuviera muerto’ y el otro respondió ‘que no, ya está muerto.’

Gracias a Dios, sobreviví al intentado a asesinarme. Escapé, recuperé y regresé a los EEUU, pero viviendo como indocumentado. En Julio de 2014 caí otra vez en las manos de migración. Me detuvieron y me iban a deportar; esta vez, asistí a una presentación de “conocer sus derechos” y me informaron de la defensa que existe para las personas que son víctimas de la persecución. Entonces, escribí una carta a mi oficial de migración pidiendo que no me deportaran porque tenía miedo de regresar a mi país por razones políticas. Después de rechazar mi carta varias veces, finalmente me mandaron una contestación e hicieron cita con una oficial de asilo.

Mientras tanto eso estaba pasando, yo estaba en el teléfono marcando a muchas organizaciones de abogados pidiendo que me representaron, pero ninguno de ellos aceptaron mi caso. Además, en los días que estaba esperando a la cita con asilo, me enteré de las noticias terribles de que habían asesinado a mi madre en Honduras. Sentí completamente impotente para responder; y sentía aun más presión para defenderme solo con las noticias de su asesinato.

Llegando a la corte, me encontré con los abogados de Brooklyn Defender Services, y gracias a Dios tomaron mi caso. Me pusieron en manos de la abogada Tracy Lawson. Con su dedicación su entrega, y su buena representación, salimos adelante en mi caso, contado las suficientes pruebas.

La diferencia entre tener abogado y no tener abogado es una diferencia enorme. La fiscal en mi caso trataba de que me deportaran de la manera que fuera posible, no me ayudó mucho. Ella rechazó y contestó todo lo que decía, trataba de alagar y alagar y alagar el caso. Creo que lo hizo para que yo me desesperara; y no fui elegible para una fianza, entonces cada demora que ella hizo costó muchos meses más de detención. Ella nos hizo hacer trámites que ya se habían hecho, pero que ella no aceptó.

Con abogada, entendí los procedimientos y el trabajo necesario para poder tener éxito. Sin abogada, no hubiera tenido la confianza de poder ganar mi caso; al contrario, yo sólo hubiera desesperado con tantas demoras, que firmara mi deportación. Lo hubiera hecho aunque sabía que solo me quedara la muerte, porque hubiera seguido el trabajo de mi mama en Honduras.

La abogada pudo comunicar con muchas personas afuera – mi familia y conocidos en Honduras; los defensores de derechos humanos de parte de Honduras que me apoyaron aquí en Nueva York, y quienes vinieron a apoyarme en la corte. Sin abogado, no hubiera podido saber que es que necesitaba de pruebas y documentos; aún más, cuando un es detenido uno no puede llamar a muchas personas; las llamadas son muy caros, aun mas si son internacionales. No tiene libertad de buscar las pruebas y hacer los trámites necesarios para apoyar a su caso. Aun mas, la abogada consiguió una experta que dio testimonio a la situación grave en Honduras, y ajunto muchos reportes de los medios tal nacionales que internacionales, acerca del asesinato de mi madre y la situación política en Honduras. No hubiera podido hacer eso yo solo.

Yo puedo decir con 100% de certeza de que si no tenía abogada en ese caso, yo creo ciertamente que hubiera muerto en Honduras ahora.

Después de casi un año de estar detenido por inmigración, finalmente la fiscal concedió que habíamos probado nuestro caso, y el juez paro mi deportación. Desde entonces, mi abogada me ha estado ayudando con otros asuntos también, como buscar servicios médicos, conseguir el permiso de trabajo, y muchas cosas más. También ella ayudo a mi familia obtener representación legal ambos a mi hermana y sobrina quien recién llegaron a los estado unidos, y a mi hermano quien también está en procedimientos de deportación. Entonces, el apoyo que me da mi abogada extiende más allá de su trabajo en corte sino que ayudarme en varios aspectos de mi vida después de ganar mi caso.

Casi todos mis compañeros detenido que tenían abogados del programa ganaron sus casos o salieron de detención bajo fianza. Todos dependen mucho del programa. Aún más pueden confiar en el trabajo bueno de ellos, porque algunos abogados privados toman el dinero del inmigrante y después no hacen un buen trabajo, y puede perder su caso y perder mucho dinero también.

En conclusión, Yo, Samuel David Flores Murillo, viva, sana, y con poder de vivir no como indocumentado sino que como un residente reconocido por la ciudad de Nueva York, respetuosamente y sinceramente pido a la que POR FAVOR sigue apoyando al proyecto y al Brooklyn Defenders y del programa de NYIFUP para el beneficio de todos los migrantes detenidos, y no detenidos, que necesitan defender a sus casos.